martes 29 de abril de 2008

ESTAR SOLO O EN SOLEDAD



Al vivir en una gran ciudad aprendemos a convivir con ruidos molestos, el smog penetra nuestras ventanas, corremos para cumplir con nuestros horarios, los veranos son más calurosos y los eventos sociales multitudinarios y el amor se convierte en una cacería salvaje. Pero, ¿quién resulta ganador? ¿Saberse acompañado es un trofeo que se deba mostrar en la repisa de logros aunque la caza no sea la que nos da mayor felicidad? O ¿vence quién menos miedo al fracaso demuestra?
De todas las emociones que preocupan al hombre, el amor, podría ubicarse en el primer puesto. Son muy pocas las personas que imaginan su vida solas. Siempre pensamos en la construcción de un vínculo afectivo que nos sostenga en nuestra vejez o simplemente respondemos a mandatos sociales (como el matrimonio) que nos son impuestos desde que aprendimos a escuchar. Sufrimos de pánico de solo pronunciar la palabra “soledad”, ¿es acaso tan malo estar solo? Es aquí donde debemos hacer una distinción que considero muy importante. La soledad es un estado que se elige. En varias oportunidades estamos reunidos con la soledad porque debemos tomar una decisión, elegir cómo resolver una situación que nos angustia o simplemente nos alejamos para poder escuchar nuestro interior con calma. La soledad podemos elegirla. Por el contrario pienso que estar “solo” es un efecto de nuestras actitudes. Y no se trata de seguir sometiéndonos a las culpas que nos son impuestas (desde la religión, la familia, la sociedad) sino de tomar conciencia de que nos equivocamos tal vez en las elecciones que al amor se refiere. Estamos sumergidos en el mundo del “aquí” y el “ahora” y muchas veces esta ansiedad de conseguir lo que necesitamos para sentirnos bien nos ciega y nos lleva a vivir elecciones equivocadas. Estar solo ineludiblemente es una consecuencia. El amor es el mayor arte que nos da la vida. Más allá de cualquier observación que se realice, nuestro propio interior será quien decida vivir en soledad o descubra que estar solo ha sido tal vez producto de malas elecciones. Sigamos arriesgándonos y recordemos que las piruetas que realicemos no contarán con una red que nos aleje de los golpes.


by Luis Renaudo luchorenaudo@hotmail.com